Ayer me fui a cortar el pelo, que ya tocaba. Como algunos sabéis, el último corte me lo hizo Ana justo antes de venirme a Oslo y, como era la tercera vez en su vida que lo cortaba, no salió del todo perfecto. Además yo tengo un pelo difícil (pelo-p****) y conforme me fue creciendo, también me fue saliendo una especie de coletilla, con lo que últimamente parecía Farruquito.
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Así que fui a cortarme el pelo y decidí ir a una peluquería que hay en frente de mi casa. Cuando entré había dos clientes y dos peluqueros. Los peluqueros no eran noruegos, yo diría que eran de algún país asiático pero no sabría especificar exactamente de dónde (irán, pakistán, india?). Al entrar, uno de ellos me dijo por señas que me sentara y yo, obediente, me senté y me entretuve leyendo la revista Paris Match de 1998 cuando Francia ganó el Mundial.
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Cuando terminó uno de los clientes, fue mi turno. Llegado a a este punto es importante que comente brevemente el aspecto físico del peluquero. Imaginaos a
Chiquito de la Calzada (por como se movía) cruzado con
Sherman Hemsley (por su pinta), pues bien, así era el peluquero. Un señor mayor, con el pelo muy teñido, que andaba como
Pozí. Y que no hablaba inglés. Efectivamente había entrado en la única peluquería de
Oslo en la que no hablan inglés. Afortunadamente, el hombre conocía "short" y "long" así que le dije "no short" y "no long" y el me hizo un gesto con la mano como diciendo ¿medio? y yo le dije "O.K., O.K.". Así que empezó el show.
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Y empezó directamente con la maquinilla. En mi vida me habían cortado el pelo con maquinilla y el hombrecillo sin avisar comenzó a raparme. Y yo pensé "ya está, ya la ha líado, me va a dejar más pelado que una bola de billar". Además lo peor fue que el tío pasaba la maquinilla a bandazos, sin fijarse y sin ningún cuidado. Cuando terminó (y yo pensaba que me tendría que rapar al cero en casa), sacó las tijeras y... ¡tachán! se puso las gafas de ver. Jooooooder, pues se las podía haber puesto antes de empezar a cortar, ¿no?
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Total, que el tío se sentó en una silla (nunca me habían cortado el pelo sentado) y empezó a igualar con las tijeras y el peine. Pero de repente, dejó las tijeras y empezó a darme golpes en la cabeza, lo juro, como si me diera pequeñas collejas y a tirarme mucho del pelo como si fuera un niño pequeño. Claro, yo cuando vi que me empezaba a remover el pelo de la cabeza como un loco y a darme collejas, no pude contener las carcajadas, en plan "pero yo dónde me he metido" o "este tío está como una regadera" y el otro peluquero (más joven) al ver que me reía me echó una mirada de odio.
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Total, que después de que le diera la vena revoltosa, se calmó, volvió a coger las tijeras y empezó otra vez a igualarme el pelo. Al final el tío terminó y me dijo que si estaba bien, yo le dije que sí pero que me cortara la coletilla de detrás (la había respetado) el tío me cortó el pelo por la nuca y ya por fin, terminó del todo. Y la verdad, después de todo lo que he contado y lo que me temía, he de reconocer que me quedó bastante bien, mucho mejor de lo que yo pensaba. Me gusta. Creo que lo de revolverme el pelo y darme collejas era para alborotarlo y que luego pudiera igualar mejor con las tijeras. Mis disculpas por no confiar en tí,
Sherman.
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En cuanto al precio, fue 130 coronas, es decir 16 euros. Casi el doble de lo que me cuesta en Zaragoza. Aunque hoy me han dicho en el laboratorio que el precio era muy barato y que en según que sitios puede llegar a costar hasta 500 coronas ¡¡63 eurazos!!